201704.04
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El Código de buenas prácticas en Redes Sociales, según Cristina Jiménez, Presidenta de FIDE

¿Crees que debería regularse de alguna manera la presencia en las redes sociales de los profesionales del Derecho (abogados, notarios, jueces, procuradores, fiscales, registradores, etc.)? ¿Sería interesante que existieran códigos de auto regulación? ¿Debería haber un código de buenas prácticas en redes sociales para cada colectivo o valdría con uno común?

Creo que las redes sociales se caracterizan por la ausencia de reglas y por la dificultad de definir cuáles deban ser estas y hacerlas cumplir. Ello no significa que no existan malas o buenas prácticas en redes sociales, o lo que está o no permitido. Las redes sociales, con sus especiales características, no dejan de ser una forma más de comunicación y relación con los demás. Y esto ya está regulado.

Creo que la utilización generalizada de las redes sociales en la comunicación personal ha transferido al área profesional una dinámica que en ocasiones no favorece que los individuos distingan una y otra. Ello unido a la desaparición de la intermediación en la comunicación, que en definitiva caracteriza a las redes sociales, ha determinado que los profesionales accedan a estas en su condición de tales sin una reflexión previa de cómo deba realizarse ni la separación área vida personal y área profesional.

No creo que deba haber un código de auto regulación específico para las redes sociales en general pero si debe haberlo en cada organización, pues cada organización tiene sus propias reglas de comunicación profesional.

Esta interferencia permanente de lo que sea nuestra vida privada y lo que sea nuestra vida profesional se evidencia todos los días en las redes sociales y no siempre somos conscientes de ello.

¿Consideras que hay algún impedimento para que, a título personal, los miembros de tu profesión estén presentes en las redes sociales? ¿serías partidaria de que esta participación se hiciera desde el anonimato en algunos casos?

Insisto que los límites de lo que los profesionales podemos hacer en las redes sociales no son distintos de lo que podemos hacer en otros medios de comunicación o en otros ámbitos. El deber de secreto, confidencialidad o respeto es exactamente el mismo, sin perjuicio de que la difusión de lo dicho sea mayor en las redes sociales. El problema radica en que en ocasiones no es fácil aceptar la interconexión que existe entre lo personal y lo profesional.

Por poner un ejemplo muy simple, si antes acceder a tu vida personal exigía por parte de los medios de comunicación o de los terceros una invasión de tu intimidad, ahora los individuos exhiben esa intimidad en las redes sociales y cualquiera de nosotros estamos expuestos a que la nuestra se exponga junto a la de aquellos que no les preocupa tanto dicha exposición. Y ello puede revelar datos, conductas, inclinaciones u otros aspectos privados que se proyectan en la actuación pública.

La libertad de opinión de todos nosotros está sujeta a los mismos límites en y fuera de las redes sociales. En mi opinión no se debe permitir el anonimato porque creo que lo que persigue el autor anónimo es ocultar la identidad precisamente porque lo que está haciendo a través de una red social es lo no permitido fuera de ella.

¿Tienes presencia en RRSS? Si es así, ¿en cuáles, por qué y para qué en ellas? ¿Y la institución a la que perteneces? ¿está también presente en las RR.SS.?

Si, en mi faceta profesional. Tanto yo como la Fundación Fide, que presido, estamos en Linkedin, en Twiter y en Youtube.

Considero que las redes sociales constituyen hoy un magnifico medio de comunicación activa entre los individuos y las instituciones. Permiten una comunicación dialogada, a través de la cual puedes compartir intereses comunes.

La facilidad que permite la red social de compartir un enlace, una idea, un proyecto favorece el conocimiento de muchas ideas y personas que están trabajando en áreas de tu interés o de cuestiones nuevas que te aportan nuevos enfoques. Pero para ello tienes que seleccionar tanto lo que publicas tú como lo que recibes. Es decir, la guía o criterio de selección no es distinto del que sigues cuando decides qué libro leer, qué autor es o no solvente, a quién contratar para un servicio profesional o cualquier otra decisión vinculada a la confianza y credibilidad de las personas e instituciones.

Tal vez tengas que tener un nivel de exigencia mayor, tanto por el ruido que hay en las redes y por tanto la facilidad de perderte en él como por la facilidad y agilidad en hacer click, hay que pensarlo bien si no quieres cometer errores que, ahora tienen mayor difusión que antes.

Cita al menos 3 principios que debería respetar cualquier profesional del Derecho con el fin de tener una presencia con buenas prácticas en redes sociales.

  • No hacer o decir en las RRSS nada que no harías en persona, es decir, si tuvieras a tu interlocutor o a tus oyentes (en ese elevadísimo número que hoy hay en las redes sociales) frente a ti.
  • Distinguir bien las redes sociales de carácter personal y las de carácter profesional, sin olvidar que ambas están perfectamente interconectadas.
  • Valorar si lo que publicas o compartes en RRSS constituye una información valiosa para los demás y está alineada contigo.

¡Gracias Cristina!


Cristina Jiménez Savurido es Presidente de la Fundación para la Investigación sobre el Derecho y la Empresa, FIDE, de la que fue Patrono fundador.

Licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Magistrada en excedencia. Creó el Colegio Jurídico del Instituto de Empresa, destinado a la formación de abogados con experiencia profesional.

Ha sido Vocal del Consejo de Defensa del Contribuyente y Vicepresidenta del Instituto de Estudios Concursales. Abogada en ejercicio por el ICAM, especializada en litigios civiles y mercantiles, actividad que compagina con la presidencia de Fide. Ejerce como árbitro en la Corte de la Cámara de Comercio de Madrid. Directora y coordinadora de diferentes cursos y actividades formativas para juristas. Ponente de diversas conferencias y seminarios y autora de artículos en diferentes revistas.

Fide es un think-tank jurídico-económico, un centro operacional del conocimiento en estado práctico, que se hace posible gracias a la participación activa de todos los estamentos de la sociedad civil que tienen algo que decir al respecto: desde la alta dirección de las empresas a los despachos de abogados, desde las cátedras universitarias hasta los tribunales de justicia, desde todas las instancias de la administración hasta los profesionales de diferentes ámbitos relacionados con el mundo del Derecho y de la Empresa. Todos ellos tienen un lugar, y un lugar preferente, en Fide. 


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