201604.07
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Innovación en el sector legal: estado de la cuestión y propuestas para fomentarla

A continuación reproducimos el artículo que ha publicado la revista Legal Today.

Enero de 2016 trajo consigo la obligatoriedad para los abogados de presentar todos los escritos a través de #LEXNET. Muchas han sido las críticas a la herramienta y mucho el esfuerzo que han tenido que realizar todos los colegios de abogados de España para formar a sus colegiados, muchos de quienes dejaron, todo sea dicho, para el último minuto su asistencia a la instrucción sobre la herramienta. A pesar de las enormes ventajas que supone poder intercambiar la información de forma segura, el acceso vía web 24/7, el ahorro de papel, la inmediatez en las comunicaciones, la resistencia y la crítica a la plataforma han sido muchas.

Con independencia de lo cuestionable que es pensar que estamos modernizando la Justicia con una herramienta que tiene más de 14 años –recordemos que esta tecnología se puso en marcha por el Ministerio de Justicia ya en el año 2004-, así como que la obligatoriedad de su utilización en todos los colectivos de profesionales que debían utilizarla haya tenido que esperar tantos años, el proyecto LEXNET no es más que una buena muestra de la difícil que por lo general resulta innovar en el sector legal.

Como todos sabemos, innovar no es lo mismo que inventar. Todos podemos innovar, pero no todos podemos inventar. Innovar en una empresa o institución, conlleva utilizar el conocimiento de una organización para mejorar procesos o servicios. También innova quien entra en nuevos mercados. En suma, quien se atreve a hacer las cosas de forma diferente logrando un beneficio para su empresa u organización.

Hace unos días, con ocasión de la entrega del Primer Premio de Estudios Jurídicos del Centro Universitario Villanueva, me decía Oscar Cortes, asesor de Innovación del actual Ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, algo que comparto plenamente y es, que la innovación es intrínseca a la actividad profesional del abogado. Como bien señalaba este ingeniero que en los últimos meses ha tenido la oportunidad de liderar algunos de los interesantes proyectos que se han impulsado desde el Ministerio, “el abogado, en su trabajo innova constantemente pues su principal misión consiste a menudo en buscar soluciones creativas a los problemas que le plantea el cliente”.

Y sin embargo, a pesar de que esta afirmación contiene una gran verdad, también es cierto que a la abogacía y a los otros colectivos que conforman el sector legal, les cuesta abrazar los cambios, se resisten a utilizar nuevas tecnologías; justificando sus actitudes en valores como la seguridad, la necesidad de proteger los datos personales, de preservar la intimidad o la privacidad, así como en la falta de recursos  (de tiempo, de dinero o de personal capacitado).

Sin embargo, está claro que algo está cambiando y que cada vez son más las iniciativas empresariales innovadoras (no siempre promovidas por juristas, sino que con frecuencia son tecnólogos quienes están detrás de ellas). Veamos, sin ánimo exhaustivo algunas de ellas.

  1. Nuevas formas de ofrecer servicios jurídicos: como las de la plataforma Testamenta o la de Tellmybye; Formadocs o Legaliboo.
  2. Nuevas formas de promocionar los servicios de los abogados, como las que está ofreciendo, entre otros Aranzadi: Legalprestigia.
  3. Nuevas herramientas que le facilitan la vida al abogado como Entreletrados; Libreborme; Rightsguardian; Lextools; AprevenirT; Evicertia; Coloriuris; Logalty, Lexpire, Herramienta del CGPJ para el cálculo de la pensión alimenticia, Directorio de órganos judiciales, Terminis, Lexplorer, etc.

Pero, ¿Por qué al sector legal parece costarle tanto innovar? durante el año 2015, con ocasión del proyecto que promovimos desde Emprendelaw, al que hemos llamado JustiApps, hemos tenido ocasión de realizar varios tipos de actividades, (con resultados tangibles, dirigidas a lograr un mayor acercamiento entre tecnólogos y juristas con el fin de que ambos trabajasen juntos y desarrollasen aplicaciones móviles útiles para el sector legal) y hemos comprendido algunas de las razones por las que el sector legal abraza con dificultad la innovación. En este artículo las analizamos y además proponemos algunas medidas que podrían ayudar a promover el espíritu innovador en el sector legal.

Estas son algunas de las razones que en nuestra experiencia, explican la renuencia del sector a abrazar los cambios:

  • La dispersión de competencias en materia de Justicia, repartidas entre el Ministerio de Justicia, las Comunidades Autónomas y el CGPJ, que dificulta por ejemplo, el conocimiento del estado real en materia de innovación en el sector; el establecimiento de un plan nacional de innovación para el sector; la identificación de buenas prácticas y el fomento de programas que incentiven la implantación de las mejores o la creación de programas de ayudas a los emprendedores de base tecnológica que enfoquen su actividad al sector legal.
  • Por otra parte, las instituciones que promueven la innovación en nuestro país: CSIC, COTEC, Cámaras de Comercio, ICEX, Universidades, etc., no tienen incluida en su agenda, salvo excepciones, actividades cuyo colectivo beneficiario sea el sector legal, pues tradicionalmente su misión se ha centrado en dar apoyo a sectores industriales o a otros más.
  • A diferencia de otros sectores económicos, el sector legal está conformado por una variedad de profesionales con funciones e intereses diversos: abogados, procuradores, jueces, notarios, registradores, abogados del Estado, etc. Cada uno de ellos, es representado en el ámbito institucional por entidades que defienden intereses diversos e incluso a veces, contrapuestos. Además, muchas de estas entidades están teniendo que concentrar gran parte de su energía en defender la propia supervivencia de su colectivo y de las reglas bajo las que tradicionalmente ha funcionado éste y en consecuencia, la innovación no siempre ocupa una posición privilegiada de sus agendas.
  • La preocupación por parte de algunos profesionales del sector de perder todo o parte de sus monopolios de conocimiento (pues ellos justifican la existencia y continuidad de ciertos privilegios) y que podrían peligrar en alguna medida a través del uso por ejemplo de nuevas tecnologías, de la implantación de nuevos procesos o de otra forma de hacer las cosas.
  • La desinformación y el desconocimiento sobre la ciencia de la innovación de un importante porcentaje de los profesionales que deberían liderar el cambio y que no tienen la preparación necesaria para ser protagonistas del mismo, pues carecen de los conocimientos metodológicos, tecnológicos, de la habilidades digitales, de la red de contactos, etc. necesarios ser protagonistas del cambio.
  • El sistema educativo actual, que sigue por razones varias, bastante anclado en el pasado, basado fundamentalmente en la transmisión al alumno de conocimientos teóricos, exigiéndole sobre todo el ejercicio de la memoria (y no como deberían, del desarrollo de las habilidades investigadora, de síntesis, del espíritu crítico y el emprendedor o de la capacidad de redactar un plan de negocios y exponerlo para convencer a un inversor).

Pero las cosas pueden cambiar y para ello proponemos algunas acciones que creemos coadyuvarían de forma clara a la generación de más innovación en el sector legal:

  • Fomentar la creatividad y el emprendimiento entre los diversos colectivos del sector legal: abogados, jueces, notarios, registradores, etc. Y para ello habrá que mejorar la educación actual: modificando los planes de enseñanza para fomentar una mayor interdisciplinariedad: una educación basada menos en la adquisición de conocimientos teóricos y más prácticos, persiguiendo la adquisición de las habilidades necesarias para dar solución a los retos jurídicos que tiene la sociedad.
  • Apoyar el establecimiento de más lugares para el encuentro de profesionales de diferentes disciplinas: en la multidisciplinariedad nace con más facilidad la innovación. Es necesario que existan más espacios físicos o virtuales de encuentro con profesionales de otros sectores, como por ejemplo hacemos en los encuentros del grupo Meetup Legal Tech y Legal Hackers.
  • Promover de forma firme la creación de repositorios de datos abiertos (open data): Fomentar que la administración organice y ponga a disposición de infomediarios especializados en el sector legal, todos los datos que ya deberían estar en abierto. Cuantos más datos estén a disposición de las empresas capaces de diseñar herramientas
  • Mayor conocimiento sobre el Estado de la Técnica: parece relevante que existan inventarios sobre el estado de la innovación. Esta información debería estar accesible y ser comprensible. Si se conoce
  • Establecimiento de instituciones o departamentos dentro de las existentes (asociaciones, fundaciones, departamentos en Colegios profesionales) que tengan por misión la de fomentar la innovación.
  • Realización de concursos y competiciones que premien a quien asume el reto de innovar en el sector legal, algo similar a lo que hace en Holanda, la Fundación Hill Innovation Justice en los Innovating Justice Awards.

Conclusiones sobre la innovación en el sector legal

En conclusión, aunque la innovación comienza ser algo más habitual en el sector legal, queda un largo camino por recorrer y el momento es adecuado para hacerlo. Es responsabilidad de todos nosotros, juristas y tecnólogos, trabajar juntos y entendernos. Iniciativas como Justiapps, LegalHackers y la que en este momento estamos promoviendo varios profesionales con la creación del Instituto de Innovación Legal (IIL), pueden ayudar, pero necesitamos unir fuerzas y dirigir más recursos hacia la innovación.

María Jesús González-Espejo

Socia Directora de Emprendelaw

Promotora de JustiApps y co-directora del IILEGAL

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